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Marcha Federal, la Plaza de los trabajadores

2016-09-05 Twitter Facebook

La Marcha Federal tiene historia. Nació en 1994 para enfrentar las políticas neoliberales del entonces presidente Carlos Menem, marcó un punto de inflexión en las enormes luchas de los trabajadores con el objetivo claro de frenar las medidas económicos, políticas y sociales más brutales que se descargarían sobre los trabajadores y trabajadoras del país. 


22 años después, hizo falta ponerse a caminar nuevamente. En esta ocasión, la Marcha Federal se inició el 31 de agosto desde diferentes puntos de país para llegar, junto a una contundente movilización, a la Ciudad de Buenos Aires el viernes 2 de septiembre. La Plaza de Mayo fue, una vez más, el escenario del movimiento obrero para defender el trabajo; rechazar el tarifazo y enfrentar el ajuste. Una plaza histórica, que aglutinó a más de 300 mil personas. Desde esa Plaza se anunció que, si no se modifica el modelo económico, habrá más marchas, más movilizaciones y mayor conflicto social. 


Desde la mañana temprano el microcentro empezó a vivir el ritmo de una movilización histórica. En cada una de las Diagonales que desembocan en Plaza de Mayo, cientos y cientos de trabajadores y trabajadoras se organizaron para ser protagonistas de un acto inolvidable. Las banderas de color verde y blanca de ATE Capital flamearon de un lado a otro. Las bombas de humo blanco y verde dieron color a una mañana fría y nublada. Bombos, redoblantes y trompetas acompañaron el ritmo de cada uno de los sectores nucleados en nuestra ATE.


ATE Capital se concentró desde muy temprano en 9 de julio y Diagonal Norte. Con el correr de las horas, la columna gremial se hizo cada vez más numerosa. Las distintas juntas internas y sectores de trabajo empezaron a encolumnarse detrás de la bandera de Germán Abdala. Desde los enormes parlantes negros ubicados sobre el camión que encabezaba la columna se escuchaban, una y otra vez, los objetivos de la Marcha Federal: Contra el tarifazo. Los Despidos y el Ajuste.




Con el correr de la mañana, el paisaje del micro centro se fue modificando. Menos automóviles y motos por más trabajadores y trabajadoras que se abrazaban, se reconocían, se emocionaban, cantaban y volvían abrazarse. Miles de trabajadores y trabajadoras que llegan de todas partes del país.   


Desde los bares y cafés, turistas y paisanos, miraban sorprendidos la enorme participación popular y sindical. Algún desprevenido y poco informado le preguntó a un mozo qué estaba pasando. Mientras, desde un plasma sin volumen, se mostraba la imagen muda de lo que más tarde sería una enorme demostración de fuerza, organización y lucha.


En las calles, se fueron ordenando los diferentes sectores de ATE Capital. Las banderas de Acumar, Cultura, Educación, Desarrollo Social, SENNAF, Salud, Espacio de la memoria, Ministerio de Agroindustria, Museo de Malvinas, Congreso, Migraciones y ANSES, entre otras.     


Pasadas las dos y media de la tarde, el secretario general de ATE Capital, Daniel “Tanito” Catalano junto a Juan Manuel “Manolo” Sueiro subieron al camión y recordaron la gran victoria que lograban hacia un año atrás. Un año exacto de la histórica elección donde más de 15 mil afiliados y afiliadas respaldaron la decisión del Tanito y de Manolo de refundar ATE, de construir un sindicato de cara a sus afiliados y afiliadas, de cara a sus compañeras y compañeros. “Hace un año atrás le pusimos fin a la burocracia”, disparó Catalano desde el micrófono.  




Mientras el sol pelaba con algunas nubes para elevar la temperatura unos grados, compañeros y compañeras cantaban, saltaban y recordaban aquella gesta electoral, que apenas cumplió un año.


Desde que asumió la nueva conducción, nunca dudó en estar junto a los trabajadores para evitar los despidos con la llegada del macrismo al poder. Daniel Catalano fue contundente en cada declaración pública, argumentando que no vamos a permitir ningún despido; sosteniendo que ninguna trabajadora y ningún trabajador es “ñoqui” y aclarando que en ningún sector sobran trabajadores estatales, al contrario: faltan. 


Un compañero neuquino se pelaba con el viento para avanzar con un globo inmenso que decía “ATE NEUQUEN”, las trompetas y los bombos lo animaban en esa batalla desigual. El compañero nunca se rindió, no aflojó y, en un descuido del viento, arremetió con todo hacia adelante, donde lo esperaba la inmensa bandera con el rostro de Germán Abdala. 




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