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El peligro de que las Fuerzas Armadas
se ocupen de la seguridad interior

2018-05-30 Twitter Facebook

Queremos mostrar nuestro más absoluto repudio a las declaraciones del Presidente Mauricio Macri durante el acto del 208 aniversario del Ejército Argentino, en las cuales hizo referencia a que "Necesitamos Fuerzas Armadas que se adapten a las amenazas del siglo XXI con innovación y que dediquen mayores esfuerzos en la colaboración con otras áreas del Estado, brindando apoyo logístico a las fuerzas de seguridad para cuidar a los argentinos frente a los desafíos actuales".

Estas infortunadas declaraciones, además de retrotraernos a los tiempos oscuros en los que la democracia dependía de los estados de ánimo de los líderes de las Fuerzas Armadas, que impusieron a sangre y fuego un modelo de exclusión y hambre, implica un claro retroceso en la concepción de seguridad democrática. La idea de que las Fuerzas Armadas puedan actuar en materia de seguridad va contra las leyes de Defensa Nacional y de Seguridad Interior, que fueron pensadas, justamente, como garantía de la democracia. En este sentido, es preocupante la poca vocación democrática y el profundo desconocimiento de la ley que demuestran estas declaraciones presidenciales. Las Fuerzas Armadas fueron concebidas y son entrenadas para otras funciones y su participación en la seguridad interna, además de desnaturalizar su función, trae aparejado un peligro concreto para todos los ciudadanos. 


Hay, sin embargo, un punto de sus declaraciones que no puede pasar inadvertido y es la referencia a las “amenazas del siglo XXI”, expresión que suena demasiado similar a los términos utilizados por la Secretaría de Estado norteamericana al referirse a las “nuevas amenazas globales” referidas, centralmente, a grupos extremistas y al narcotráfico. Estas amenazas, según la misma doctrina, exceden las capacidades de las fuerzas de seguridad tradicionales y reclaman la intervención de las fuerzas armadas que deben, además, actualizar su formación para poder intervenir en estos problemas que, si bien son trasnacionales, adquieren la forma de amenazas internas concretas. Desde este punto de vista, la invención por parte del Gobierno de una guerrilla Mapuche adquiere otra gravedad.


Por todo esto, no podemos más que rechazar de forma terminante la utilización de las fuerzas armadas en materia de seguridad interior, así como la inclusión de nuestro país en cualquier doctrina de seguridad impulsada por el gobierno de los Estados Unidos para la región.


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