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Daniel “Tano” Catalano: “Hay que apostar a un escenario de unidad sindical”

Daniel “Tano” Catalano: “Hay que apostar a un escenario de unidad sindical”
#Actualidad

El secretario General de la Asociación de Trabajadores del Estado de la Ciudad de Buenos Aires (ATE CABA) tuvo un diálogo exclusivo con Radio Gráfica en donde se profundizaron aspectos del presente político y sindical.

Por Leonardo Martín / Fotos: Cecilia García - Radio Gráfica

Daniel “Tano” Catalano nos recibe en su oficina, en la sede que tiene el gremio en la calle Carlos Calvo. Afuera llueve, por momentos copiosamente, en un tramo final de la primavera cargado de precipitaciones y con temperaturas agradables, aún nada que presagie los sofocones veraniegos.

Hacemos la nota en un momento cargado de incertidumbre para lo que viene con medidas económicas motosierra y con un experimento político como es la irrupción de Javier Milei como presidente. En ese contexto la situación para los trabajadores estatales es sumamente preocupante por posibles despidos y un ajuste que también podrá tener un impacto en los salarios.

Catalano nos saluda con amabilidad, en los días previos a un dirigente que es consciente de que se le vienen desafíos por delante.

Su imagen es sencilla, barrial. Remera de Divididos, jean y zapatillas. Detrás de su escritorio tiene el cuadro más grande, uno donde se abrazan Néstor y Cristina Kirchner y saludan a la militancia en viejos buenos tiempos. También una imagen de Hebe de Bonafini.

La oficina está cargada de cuadros e imágenes dentro de las cuales hay una de Germán Abdala, histórico dirigente de ATE; otras que recuerdan a la CGT de los Argentinos y a la marcha por Paz, Pan y Trabajo del 30 de marzo de 1982. Por allí se puede ver un banderín de Argentinos Juniors, club del cual es hincha el Tano Catalano. Para cerrar la recorrida otra foto que lo tiene sonriente con Cristina Kirchner y también con Hebe.

Catalano renovó recientemente por su tercer mandato al frente de ATE CABA en una elecciones donde compitieron tres listas. La Verde y Blanca -que encabeza el Tano- logró revalidar.

El diálogo fue extenso, aprovechando a profundizar sobre este presente tan inquietante. Recorre las razones del triunfo de Milei, las respuestas del campo nacional y popular, un poco de recorrido histórico a días de la apertura de un período turbulento.

Leonardo Martín: No somos muy originales con el comienzo de la entrevista, pero es inevitable preguntarte sobre el triunfo de Javier Milei. ¿Por qué pensás que alguien de las características personales de Milei pudo haber ganado las elecciones prometiendo motosierra y ajuste?

Daniel Catalano: No lo sé realmente. Lo que tengo certeza es que es un fenómeno que no es de Argentina. Hay que recordar la campaña de Bolsonaro en Brasil, lo ridículo de como simuló que lo apuñalaban, las barbaridades que decía, su homofobia, su odio sobre la comunidad de color negro. Había una cantidad de situaciones que hacía que pareciera imposible que llegue. Lo mismo Donald Trump, que era el ridículo del ridículo, donde Milei hasta copia lo absurdo de su peinado. Si ves como llega Trump también lo hace atentando contra la comunidad negra, con comentarios homofóbicos, discriminando a todo el mundo y siendo violento con las mujeres. Eso me preocupó desde un primer momento porque hay un fenómeno que se está dando con personajes que de una manera irracional logran conducir los destinos de un país. Hablamos del país más importante del mundo como Estados Unidos y el más importante de la región como Brasil. Habiendo tenido un payaso como Macri por qué no un Milei.

La otra explicación es que hicimos todo para el orto, hay que hacerse cargo que este gobierno arrancó bien con una protección muy fuerte durante la pandemia sobre la comunidad, a las pymes, a la pequeña industria y que una vez terminada erró y erró y no supo de qué manera poder conducir los destinos del país.

¿Cuándo decís “erró” en qué puntualizarías?

Vicentin fue el primer lugar donde erramos porque el poder trabajar sobre la soberanía alimentaria te daba la posibilidad de empezar a discutir cómo intervenías sobre los precios de los alimentos. Con una empresa propia marcabas el valor del producto y las empresas iban a estar obligadas a trabajar en espejo con lo que el Estado iba a estructurar. Eso que era revolucionario no lo hicimos. La medida y la contramedida nos debilitó.

El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que era una demanda de toda la comunidad no lo pudimos sostener en el marco de una armonía política. No es que hubo una parte de la comunidad política que decía “caigamos en default”, pero esa negociación nunca fue clara para ninguno generando mucha dispersión política en una discusión con la que no llegábamos a las bases. Le preguntabas a los compañeros “qué hacemos con el Fondo” y la respuesta era “paguemos”, estaba la duda de que iba a pasar con la comunidad si entrábamos en default. Alberto tenía el apoyo para esa negociación y trabajar sobre un principio de acuerdo. Los alcances de eso no lo pudimos medir, la crisis política que desencadenó fue terrible. No pudimos identificar al enemigo, quién remarcaba precios y fugaba las divisas. Hubo una desorientación política abrumadora y un Estado con dificultades para poder llevar adelante las políticas públicas y que estaba parcelizado por distintas corrientes que formaban parte del Frente de Todos.


Muchos dirigentes, varios de ellos sindicales, expresaron que la coalición no tuvo los espacios de debate interno. Y tampoco el sindicalismo tuvo protagonismo en las decisiones con toda la resistencia durante el gobierno de Macri que había generado las condiciones para la victoria del Frente de Todos. ¿Qué visión tenés sobre ese tema?

Voy a ser autocrítico. Compré el relato de que había que garantizar la paz social porque si no venía la ultraderecha. Pasada la pandemia tendríamos que haber recuperado salario y haber efectivizado todos los empleados públicos y no entramos en conflicto con Alberto para no generar instancias que pudieran debilitar al gobierno teniendo una derecha aguerrida que en ese momento era (Horacio Rodríguez) Larreta o el fantasma de un Macri. Nos pedían responsabilidad histórica para no entrar en tensión con el gobierno porque no nos merecíamos como comunidad un gobierno de ultraderecha. Creo que eso fue un error.

El no haber tenido la capacidad de superar ese debate y quedar anclado a una estrategia electoral, finalmente hoy no tenemos ni estabilidad laboral, ni recuperación salarial y tenemos a un gobierno de ultraderecha. Hay cosas que un gobierno popular las tiene que hacer desde la propia lógica de un gobierno popular, en el Estado no lo logramos. Eso es una deuda que deja Alberto y es una responsabilidad que tenemos que adoptar cada uno desde el lugar que le toca. Yo soy secretario General de una seccional, no soy el responsable de lo que pasa en todo el país. Tendrá que ver cada uno lo que le corresponda. Yo hago una autocrítica no teniendo ámbito paritario, habiendo sido expulsado de la paritaria por mi propio sindicato, con las dificultades que me tocan atravesar. Me parece que podríamos haber forzado un poco más la máquina. Los demás gremios también estaban en la misma sintonía de ir con precaución.

En el ámbito estatal una queja es que no se regularizó la situación de miles de trabajadores hoy vinculados en forma precaria, con muchos contratos que se vencen el próximo 31 de diciembre. 

Es parte de esta autocrítica, además Alberto se comprometió a pasar a 30 mil laburantes con 10 años de antigüedad y si llegamos a concursar 14 mil es mucho. Nosotros insistimos durante el último año y medio el pase a planta por paritaria o por ley y pedíamos la suma fija, pero no fuimos escuchados por Alberto, nos costó mucho instalar el tema de pase a planta por paritaria. Lo cierto es que somos una minoría porque cuando vas a esa negociación tenés al gobierno y al otro sindicato con una mayoría automática. Si no hay una decisión política de hacerlo no sucede. Quedamos atados a los concursos por lo cual no logramos que pasen a planta personas con más de 10 años de antigüedad.

Con el nuevo gobierno, ¿qué pensás que es lo que viene? Y la respuesta que están pensando. 

Sé y puedo transmitir que se cierra el Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad con 1.000 trabajadoras y trabajadores que no sabemos aún qué destino van a tener. Si van a ser reubicadas en algún otro lugar del Estado o no. Sabemos que el ministro de Justicia (Mariano Cúneo Libarona) está planteando una reducción de un 30% del personas en su ministerio. Lo que sabemos es que esos dos lugares van a una revisión profunda.

Hoy no sabemos cuántos ministerios quedán en pie, si Salud va a ser secretaría de Capital Humano o ministerio y dentro de Capital Humano el desarrollo que va a tener ese ministerio. Está en riesgo todo el Estado, ¿cuántos laburantes? No hay dimensión. Durante el gobierno de Macri despidieron personas que eran de planta que habían concursado, madres que habían parido, compañeras embarazadas, discapacitados. El marco legal los protegió, pero después de mucho tiempo, mientras tanto hicieron todas las barbaridades que pudieron. Hoy no podemos dimensionar lo que va a pasar a partir del lunes. Estamos preocupados, declaramos el estado de alerta y movilización, hablamos con más de 20 mil estatales con asambleas directas. ATE Nacional pidió una audiencia con Milei que no respondió. Todo lo que hay es un escenario de mucha incertidumbre.