20 enero 2026
Mientras que durante el año pasado la inflación fue del 31,8 % (según datos del propio Instituto de Estadística de la Ciudad), los aumentos salariales apenas alcanzaron el 26,2 %, a lo que se sumó una suma fija no remunerativa de $60.000, que no impacta en el aguinaldo ni en otros adicionales salariales.
Esta suma fija no remunerativa permanece congelada en $60.000 desde agosto de 2024. Si se la actualizara según la inflación acumulada de ese período, en diciembre de 2025 debería haber alcanzado los $265.000, lo que evidencia una fuerte pérdida del poder adquisitivo.
El aumento acordado en la paritaria de la Ciudad continúa siendo inferior a la inflación acumulada y también a la inflación proyectada para los próximos meses. Según estimaciones del BCRA, la inflación mensual sería del 2,1 % en enero, 1,9 % en febrero, 2,0 % en marzo y 1,9 % en abril, lo que anticipa una nueva licuación de los salarios.
El salario no alcanza y la Ciudad sigue precarizando
A la grave situación salarial se suma el crecimiento sostenido de las contrataciones precarizadas dentro del Gobierno de la Ciudad, ya sea mediante tercerizaciones o contratos de monotributo. A estos compañeros y compañeras no solo se les niegan las mismas condiciones laborales que a quienes se desempeñan en planta permanente —como aguinaldo, aportes jubilatorios y licencias—, sino que además perciben salarios menores por realizar las mismas tareas.
La propuesta salarial del Gobierno —3 % en enero (con base diciembre), 4,5 % en febrero (con base enero) y un 7 % en febrero para monotributistas— es claramente insuficiente y profundiza la pérdida de nuestros ingresos. Desde ATE planteamos que, para al menos empatar la inflación de 2025, el Gobierno de la Ciudad debe otorgar un aumento del 4,2 % retroactivo a diciembre, junto con las exigencias que dejamos expresadas en el acta paritaria.
Tampoco resulta suficiente el aumento del presentismo, que paso de $20.000 a $50.000, ya que no alcanza a todos los trabajadores y trabajadoras y no contempla situaciones extraordinarias, como enfermedades, accidentes o licencias justificadas, que forman parte de la realidad laboral cotidiana. Esta situacion se repite con las diferentes asignaciones, como la de nacimiento o de escolaridad, con un aumento no significativo y con una prestacion solo para una parcialidad de los trabajadores.
Según datos publicados por el IDECBA, en diciembre de 2025 la línea de pobreza se ubicó en $1.346.876, mientras que la línea de indigencia alcanzó los $726.569. Estos números confirman que una parte significativa de las y los trabajadores de la Ciudad se encuentra por debajo de niveles mínimos de ingresos para vivir dignamente.
Buenos Aires es una de las ciudades más ricas de la región, con un presupuesto comparable al de capitales europeas. Sin embargo, observamos con profunda preocupación un proceso de deterioro y achicamiento de la gestión pública de cara a los vecinos de la ciudad y a esto se le suma precarización laboral, pérdida salarial y políticas que empujan al hambre a quienes sostienen el funcionamiento del Estado.
Adjuntamos informe completo