21 julio 2026
Aumentaron un 22,6% los casos durante el año pasado. Es decir, que mientras los crímenes bajaron y los accidentes de tránsito se mantuvieron en los niveles de hace dos años, los padecimientos mentales se agudizaron a tal punto que, en 2025, se ha registrado un suicidio cada dos horas. Y no solamente eso, sino que 1 de cada 3 personas ha pasado por situaciones de ansiedad, depresión, insomnio y relaciones de consumo problemático.
El nivel del recorte de Milei es criminal: el presupuesto de Salud Mental para este año 1,42%, muy por debajo del 10% que exige la Ley de Salud Mental. El hospital especializado en salud mental y adicciones Laura Bonaparte, sufrió una quita del 55% con respecto a 2023. En tanto que en la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas (Sedronar) el recorte fue del 31,5%. Por los recortes en el Plan Remediar, solo en Provincia de Buenos Aires, 6.000 usuarios se han quedado sin medicación por demás costosa.
En este marco, desde ATE tomamos la decisión de llevar la crisis de la salud mental al primer plano de las agendas. Porque a las más de 5.200 víctimas de los padecimientos mentales, le seguirán miles más si no se implementan políticas de atención y prevención en todos los niveles y ámbitos.
Mientras tanto en la Ciudad de Buenos Aires las y los trabajadores de salud mental decimos: Jorge Macri, pará la mano.
El Jefe de Gobierno, en sus razias mediáticas, persigue a quienes atraviesan las situaciones de mayor vulnerabilidad mientras degrada los servicios públicos de la Ciudad.
Un retroceso de más de 40 años atraviesa el sistema de salud mental, convirtiendo sus dispositivos en asilos.
Frente a la ausencia de respuestas y políticas sociales, el Gobierno utiliza hospitales y centros de salud mental para alojar a personas que no presentan diagnósticos de padecimientos mentales. Las personas en situación de calle son perseguidas y quienes egresan de hospitales de agudos sin contar con redes familiares son derivados a dispositivos de salud mental. La situación de los hospitales Borda y Moyano es una muestra clara de esta política.
Mientras se desnaturalizan las funciones de los servicios, estos se encuentran colapsados y carecen de condiciones edilicias, de seguridad y de insumos básicas. Tampoco existen estructuras que reconozcan los cargos jerárquicos, y las responsabilidades asumidas por las y los trabajadores no son reconocidas salarialmente.
Como consecuencia del colapso, se superponen sectores y se agrupa a pacientes en espacios inadecuados, exponiéndolos al contagio de enfermedades como la tuberculosis. Faltan áreas de aislamiento, consultorios y servicios de enfermería acordes a las necesidades de atención.
Al mismo tiempo, el Gobierno anuncia el cierre de la sede Dávila de Talleres Protegidos, donde funcionan los Talleres 2 y 14 de formación en herrería, carpintería, costura y otros oficios, fundamentales para la inclusión social y la construcción de proyectos de vida de las personas que allí concurren.
Además, en los centros de salud mental, como el Ameghino y el Centro de Salud Mental N.º 1, se deteriora la calidad de la atención mediante la implementación de turneras digitales que impiden realizar la admisión interdisciplinaria necesaria para ofrecer respuestas adecuadas a cada persona y a cada problemática.
Denunciamos el vaciamiento de recursos, capacidades y sentido que está llevando adelante Jorge Macri. No vamos a ser cómplices de la degradación de los servicios de salud mental de la Ciudad. Por eso lanzamos la campaña de monitoreo público "SALUD MENTAL EN EMERGENCIA".
Sumate.
La salud mental no se ajusta.
La salud pública se defiende.
Donde faltan políticas sociales, aparecen respuestas peligrosas.